Prometieron pan, trajeron cadenas,
con discursos dorados y almas ajenas.
Hombres de traje, sonrisa de plomo,
en nombre del pueblo, vaciaron el lomo.
Latinoamérica llora bajo el mismo cielo,
de tiranos nuevos con el viejo anhelo.
Demagogos cantan con lengua torcida,
mientras roban sueños, tierra y vida.
Marchan los pueblos con rabia en los pies,
con hambre en los ojos, con sed de porqués.
Pero ellos brindan en palacios sellados,
con sangre en las copas y votos comprados.
Dicen “¡Patria!”, dicen “¡Honor!”
pero solo buscan más poder y control.
Fabrican enemigos, disfrazan traición,
con banderas manchadas de corrupción.
No hay justicia en sus balas, ni paz en sus leyes,
solo represión, miedo y botines de reyes.
Pero en cada esquina, en cada canción,
nace un grito libre, nace revolución.



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