Aquí no hay flores, solo muros agrietados,
vida de mierda en barrios mal amontonados.
Fumo, bebo cachaça barata y rasposa,
y al que me mira feo, le mando a la puta que lo pase.
¡Carajo! La colina es dura, sangre y sudor,
no es telenovela de Globo, no es color de amor.
Aquí el grito es ley, el respeto se conquista,
si te descuidas, te lleva bala o un putazo en la vista.
Mi boca huele a pólvora y odio antiguo,
cada palabra mía es un tiro, un peligro.
No hablo, grito — culo del mundo y la policía,
aquí en el barrio la única paz es la cobardía cotidiana.
El sol sale cuadrado, entre cables y latas,
¿sobrevivir aquí? Puta arte desgraciada.
No tengo «por favor», no tengo «con permiso»,
solo tengo el palo y el coraje que cerca.
Si rezar salvara, mi madre estaría viva,
pero aquí Dios a veces se esconde en la esquiva.
Sobrevivo en la bronca, en la navaja, en el grito,
que se joda quien piensa que mi verso es bonito.



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