I. LOS DE ABAJO
Aquí huele a lejía y sudor de fábrica,
a arroz con huevo y sueños que se astillan.
Viviendas de lámina, calles sin ley,
donde el hambre es perro que nunca se va.
«Chinga tu madre» grita el vecino borracho,
mientras la sirena se lleva a otro muchacho.
Aquí el futuro es un billete de lotería,
y la esperanza, puta que se vende barata.
II. LOS DE ENMEDIO
Apartamento de 60 metros y crédito infinito,
hipoteca que ahoga pero «se ve bonito».
El jefe te explota, pero tienes Seguro Social,
y un iPhone que compraste a 24 meses sin interés.
Vives de apariencias, de likes y de ofertas,
tu vida es estable… pero siempre a la puerta.
Un paso pa’trás y caes al abismo,
un paso pa’lante y te ven como «burgués de mierda».
III. LOS DE ARRIBA
Jardines que huelen a dinero recién impreso,
guardias con metralletas y un Bentley nuevo.
Sus problemas son otros: «¿Ibiza o Saint-Tropez?»,
mientras el mayordomo sirve caviar francés.
Ellos no ven pobres, ven «mancha urbana»,
no conocen el metro, solo helicópteros a la mañana.
Para ellos la crisis es un juego de bolsa,
y la gente de abajo… «sólo estadística molesta».
IV. EL CHOQUE
Tres mundos separados por cemento y alambre,
mientras los de arriba dictan las reglas del hambre.
Los de enmedio sueñan con subir de nivel,
y los de abajo… sobreviven como puedan.



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