Dicen “¿Dónde está Dios?” cuando el migra aparece,
cuando al hermano latino lo cazan y lo estremecen.
Indocumentado, sudor en la frente,
construyendo imperios pa’ un país que lo miente.
El barrio pregunta, ¿por qué no interviene?
¿por qué el cielo calla mientras la ley los detiene?
Quizá Dios espera que el pueblo despierte,
que en vez de rezar se levante y reviente.
Porque Él no va a bajar a tumbar alambradas,
ni a frenar redadas en la madrugada.
Pero está en la fuerza del que no se rinde,
en la fe de la madre que al hijo sostiene.
El sistema es cruel, disfraz de justicia,
cadenas modernas, disfraz de avaricia.
Dios no se esconde, lo tienen tapado
con discursos falsos del político armado.
Entonces, ¿qué hacemos? Seguir de rodillas,
o alzar la voz fuerte desde las esquinas.
Porque si el cielo calla y no baja la mano,
será que la lucha depende del humano.



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