Tiempos oscuros se asoman, sin aviso,
calles vacías, pan convertido en piso.
Los pobres primero, los que pagan el precio,
los que cargan al mundo sin tener un inicio.
El futuro se pinta de hambre y sudor,
mientras los ricos se blindan con oro y calor.
El barrio se inunda de deudas y penas,
mientras los poderosos controlan las venas.
La comida escasea, la renta sube,
el pobre resiste, aunque el sistema lo tumbe.
Trabajo mal pago, cansancio en la piel,
la esperanza colgando de un hilo de papel.
Tecnología manda, pero no alimenta,
robots con banquetes, humanos en la tormenta.
La brecha se abre, abismo mortal,
los de abajo luchando con furia animal.
Pero en esa miseria también nace fuego,
un grito de unión, un paso sin miedo.
Porque aunque el mañana parezca cadena,
el pobre levanta su voz que resuena.
Los tiempos que vienen serán de batalla,
o te quedas callado, o la vida estalla.
El futuro es oscuro pa’l que nada tiene,
pero el barrio resiste… aunque el mundo se quiebre.




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