Los pintan en grande, portada y leyenda,
traje sin mancha, sonrisa que encienda.
Elon con naves, Trump con su muro,
dos nombres que suenan en cada futuro.
Uno vende Marte, el otro nación,
ambos disfrazan poder de ilusión.
Se creen gigantes, dueños del juego,
pero el barrio los ve… y no les tiene apego.
Porque el héroe real no sale en las news,
camina en chancletas, trabaja en la luz.
No tiene cohetes ni torres de oro,
pero da la vida sin pedir decoro.
Musk habla de estrellas, de mundos lejanos,
mientras el hambre se come las manos.
Trump grita «grandeza» en nombre de orgullo,
pero deja heridas que aún tienen su murmullo.
Son héroes de papel, brillan en pantalla,
pero si los mojas, la tinta se resbala.
El pueblo los mira con ojos sinceros,
sabe que no todos los ricos son héroes verdaderos.




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