Tierra caliente, polvo en la piel,
donde el plomo suena antes que la fe.
México llora entre humo y balazos,
los cárteles mandan, parten los trazos.
Camionetas negras, rifles en mano,
jóvenes perdidos siguiendo el comando.
La sierra es silencio, la ciudad un juego,
y la muerte ronda sin miedo ni apego.
La lana es rápida, la vida es corta,
madres de luto, la prensa que aborta.
Políticos ciegos, jueces vendidos,
la ley en el piso, el miedo encendido.
Niños que sueñan con ser sicarios,
porque en su barrio no hay más calendarios.
No hay escuela, no hay futuro,
solo el narco… y el mundo oscuro.
Pero hay otro México que no se rinde,
que no se vende, que no se extingue.
Entre tanta sangre, nace esperanza,
porque un pueblo vivo siempre se lanza.




Deja un comentario